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jueves, 12 de abril de 2012

Ya descubrí porque no mido 1,70 !

Estaba clarísimo: ¡porque soy inteligente! ¿o no?
Hay cosas que están mas que cantadas, y no tiene nada que ver con los estereotipos: yo mido metro y medio, sin exagerar, rubia pote raro, no tengo 90-60-90 como la barbi, sino mas bien 55-45-y no tengo ni idea... 
Hasta aquí como la media, media - baja.

Tenemos otras informaciones que también están cantadas, en relación a la siguiente foto:

Esta modelo, imitación consciente de Marilin o de Madona (imitación consciente a su vez de Marilin), es rubia, seguramente tendrá el 90-60-90 obsesivo, extremadamente vestida y maquillada con gracia, y...teniendo en cuenta toda la parafernalia...es una mujer guapa.

Hasta aquí toda la información objetiva que podemos obtener en un simple vistazo.
Pero no nos engañemos. Estoy segura de que todas las personas que en este momento estén leyendo este articulo tendrán información complementaria, misteriosamente obtenida. Dudo que consideren a la modelo como una mujer con estudios, obviamente le otorgaran mas edad de la que tiene y, casi con total seguridad, la consideraran soltera y sin hijos, de trato dulce y algo tontina. Hablamos del Estereotipo de atractivo físico. 


En realidad lo que se esta produciendo es lo denominado Efecto halo. Todas las personas tendemos a modificar nuestra percepción de los demas a través de un número limitado de cualidades,  en general cualidades físicas que son las primeras que observamos.  No deja de ser un sesgo cognitivo que, en principio, nos ahorra tiempo para poder entablar una relación con la otra persona con un mínimo de supuesto conocimiento previo de ella.

El atractivo es un rasgo prioritario para la explosión de los estereotipos. A partir de este se presuponen otros rasgos positivos y codiciados, o por el contrario, cualidades no tan positivas. Lo positivo o negativo de estos estereotipos siempre se asociará al contexto: es lógico pensar que los estereotipos que asociamos a la fotografía anterior no seran deseables para determinados puestos de trabajo. Pero, en general, una persona atractiva es a menudo juzgada por tener una personalidad y unas habilidades sociales mas adecuadas que una persona poco atractiva. Sin dejarnos llevar por el extremismo de la guapa mujer rubia, las estadísticas indican que una persona agraciada físicamente tiene mayores posibilidades de obtener un buen puesto de trabajo que otra menos agraciada. Una de las principales recomendaciones que realizan todas las webs de empleo es la de añadir la fotografía. ¿Porque? 

Por otra parte, si cuelgo mi fotografía en una web para hacer amigos (si alguien quiere referencias, preguntar, je je) seguro que tengo menos resultados que la guapa modelo rubia. Nadie quiere ligar con una madre de 43, bajita y, como no, muuuy inteligente.

Un abrazo a todas las personas amigas que me leen.
Hasta pronto.
Anna



viernes, 30 de marzo de 2012

Soy una mala mujer...

Hace algunas entradas ya abordé la peligrosidad de los estereotipos si no se valoran con cuidado. En el siguiente enlace,-mujer-tiene-que-volver-al-hogar de Javier Arenas, presidente del PP en Andalucía, y después refrendado y ampliado por nuestro nunca bastante estimado y iluminado Gallardón (cuidado, ministro de justicia), se muestran algunos de los estereotipos mas perniciosos para nuestra salud mental y social.

He de reconocer que no son ideas exclusivas de un grupo político concreto ni de un club minoritario de personas. Estos estereotipos se encuentran integrados en nuestro ADN social, y son la causa de numerosos conflictos tanto externos como internos. Y ahí está el drama de la situación. Cuantas mujeres conocemos tod@s con un sentimiento de culpa increíble, cuando dejan al hijo en la guardería con 2 años para ir a trabajar...¡Pues vaya capricho, verdad! Y seguro que muchas de ella se autodefinen como feministas, pero los sentimientos van asociados a valores que hemos construido desde la infancia y eso requiere de una larga lucha personal.

Partiendo de que este no es un blog político, me abstendré de acordarme de la madre de nadie, y me centraré en el estupendo batido de estereotipos que se nos ha ofrecido.

Si os parece haremos un análisis de contenido, siguiendo sus razonamientos y lo que tienen oculto (como nos gusta a los psicologos darle vueltas a las palabras, ¿verdad?)

Veamos: cuando se nos dicen frases como "educando a SUS hijos", "cuidando a SUS familias", nos responsabilizan directamente de ello. Las palabras son peligrosas. Al hablar de "sus" eliminan responsabilidad social comunitaria y centralizan dicha responsabilidad en la mujer. Podemos prescindir de servicios sociales, porque esos servicios serán prestados por la mujer, gratis.

Ahí tenemos el gran estereotipo: la responsabilidad de los servicios sociales, es decir, de mejorar y sostener la sociedad, es de la mujer, ni del hombre ni del estado. Si ella no esta por la labor hay consecuencias: fracasos matrimoniales, jóvenes descarriados, el mundo se hunde.

Otro gran estereotipo de genero que se presenta con mucha frecuencia: la falta de empleo es debida a la incorporación de la mujer al mercado de trabajo. Si la mujer regresa al hogar se reactivará el empleo. ¡Si al final va a ser que ni los bancos ni las constructoras tienen nada que ver! Pero no nos alejemos del tema de los estereotipos... Detrás de la idea de que la mujer no debería estar en el mercado laboral se encuentra el estereotipo de la dualidad de mujer/madre/cuidadora y hombre/padre/proveedor. La vieja historia de siempre, pero, ¡cuidado! es una historia vieja pero no caducada. Continua en la autodefinición de la propia mujer. Los estudios sobre el tema publicados hasta el momento nos muestran que cuando le dices a un hombre que hable de si mismo se centra en cuestiones laborales y/o de formación, mientras la mujer se define como madre primero y después entra en cuestiones profesionales. Nuevamente el estereotipo no es fruto de un grupo social determinado sino de un mapa mental integrado en nuestra socialización.




Y por último el estereotipo de lo que es la familia. Cuando hablan de modelos tradicionales realmente se esta hablando de una falacia. La tradición es sostenida por la misma sociedad, que necesita de cambios continuos para ser adaptativa. Por tanto, si ha habido cambios en los modelos familiares es porque no se adaptaban al nuevo entorno: trabajo precario, nuevos intereses sociales, interés en el crecimiento personal, crecimiento del modelo social de consumo...El modelo familiar padre, madre, hijos y abuelos, no se adapta a estas nuevas circunstancias. Son necesarios mas de un ingreso para poder sostener el nivel de consumo, las personas no nos conformamos con roles o conocimientos limitadores, la sexualidad ya no es un tabú religioso y ya no se ocultan tanto las mentiras en las relaciones interpersonales.

Y por encima de todo, el agradecimiento que vamos a tener hacia el gran padre protector: el estado, que siempre sabrá lo que es mejor para nosotras, pobres mujeres descarriadas. Llegados a este punto es necesario puntualizar que yo no me defino como feminista sino mas bien como "igualitarista en derechos", por tanto su afirmación no me debería afectar, ¿verdad? Pero no olvidemos que muchas mujeres si están de acuerdo con los estereotipos que hemos analizado. El cambio siempre da miedo y la tranquilidad de que "alguien" vele por ti es muy hipnótica. El estereotipo protege.

Hasta aquí mi aproximación al análisis de los estereotipos de genero que el articulo de Arenas provoca.
Como conclusión, no hace falta rasgarse las vestiduras, no es un tema que regrese ahora, es un tema que siempre ha estado presente y que ahora se hace visible. Tal vez su visibilización nos permita avanzar en los cambios. Ya no serán creíbles las opiniones de los estudiantes que, hasta que no salen de su medio protegido para entrar al mercado laboral, no son conscientes de estar siendo discriminados.

Esperemos un afrontamiento real y positivo hacia estos estereotipos, sino lo tengo muy mal: mujer, divorciada, con una hija adoptada, y perteneciente profesionalmente al sector social...¡Una bala perdida, vamos!

Un abrazo a tod@s y gracias por estar aquí.

Anna su

jueves, 15 de marzo de 2012

Yo solamente conozco 4 argentinos. ¿Y tu?

Conozco un par de chicos argentinos, ninguno de los dos en profundidad y un par de chicas de igual procedencia. Con una de ellas si he llegado a profundizar el contacto. Hemos compartido cafés, risas y mocos de los hijos. Todo y ello mi conocimiento de la personalidad argentina es ilimitado, como no. Al igual que mi conocimiento de la personalidad de los chinos (mi hija de cinco años es china) y de los suecos (tuve un ligue de verano, allí por el 92). Y mi madre aun tiene un mayor conocimiento que yo de los burgaleses (tiene un par de amigas castellanas, que para el hecho ya esta bien, y su yerno es de sangre burgalesa).

Gracias al extenso conocimiento de las personalidades que las dos aportamos podemos llegar a la conclusión de que los chinos son muy educados, pero poco de fiar ¿? ya que siempre están liados con las mafias ¿?, los suecos son muy ecológicos pero muy aburridos ¿? y los burgaleses muy secos y estirados ¿?


Nos reímos con los estereotipos y, con mucha cordura, nos reímos incluso de los propios. El secreto esta en mantenerlo en el humor y no darlo todo por cierto. Y eso es mucho mas complicado por que pasa por el interés en ampliar el conocimiento que tenemos del otro.

La risa con los estereotipos es gratuita y rápida. Nos rodea y en segundos, mediante facebook o YouTube, se extiende como el aceite hacia donde menos nos podemos esperar. Las consecuencias de esta expansión son menos gratuitos. Los oídos que quieren reforzar sus propios prejuicios y sus actitudes xenófogas, toman por cierto estos cliches y reafirman sus creencias.

Cambiar las creencias y valores es una de las cosas mas complejas que cualquier profesional de la psicología puede afrontar. Dichas creencias se sustentan en la interpretación mental que hacemos de los estímulos sensoriales externos. Podemos conocer, ver, tocar y hablar con 2 o tres personas de un origen o etnia determinado y generalizar este conocimiento sesgado a todo su grupo social. Así, con una simple conexión neuronal. Facilísimo.

El uso de los estereotipos en el humor puede conducir a reforzar esta interpretación mental: justifica la profecía autocumplida. Yo solo conozco 4 argentinos, pero conozco infinidad de chistes que reafirman mi amplio conocimiento de su personalidad. ¿Me equivoco? No se, porque realmente solo conozco a 4 argentinos y solo con una he tomado café.

Tengamos prudencia con el humor y aseguremos que el auditorio en el que expandimos este humor sea el adecuado.

Un beso a todos
Anna sú 

martes, 14 de febrero de 2012

La ventaja de hacerse el sordo

Primero pedir perdón por el tiempo pasado desde la última entrada a este vuestro blog. ¡Estaba en negociaciones con un "peasso" troyano! El quería quedarse a pasar el fin de semana y yo prefería estar sola. Total, un desastre porque el troyano ganó la partida. Al final 55 € donados a una pareja de técnicos Sikhs (pero esto es otra historia).

De forma independiente al tema de mi desgraciado "accidente" tecnológico, me gustaría hablar de mi hija. Tiene 5 años y parece que no se entera de nada cuando ve los Pingüinos de Madagascar. De eso sabéis mucho todas las personas que ejercéis el oficio mas viejo del mundo: criar un mocoso (si, ese es el oficio mas viejo. Si tenéis otra información estáis equivocados). Pues si, no hay cosa mas curiosa que mi hija sentada delante de la tele mientras los mayores hablamos. Y parecen no escuchar nada mas que la voz de sus dibujos preferidos. ¡Pero no! ¡Craso error! Te das cuenta cuando repite alguna de las frases que has dicho, generalmente en el peor de los momentos: "mama, ¿porque decías el otro día que papa te amarga la vida?" Y papa hace una cara que demuestra que no se está haciendo el sordo.

¿A donde quiero ir? El mundo de los estereotipos es un tema muy curioso. En principio siempre defenderé la negatividad que estas creencias generalizadas suponen para la sociedad en general y para las personas que las sufren. Pero hay una reflexión interesante a hacer: ¿Siempre suponen una desventaja?

Esto es un tema abonado para el debate, y os invito a ello.
Hasta que punto es cómodo para algunas mujeres el que su pareja crea que el bricolaje es cosa de hombres, o para los abuelos que se suponga que nunca escuchan bien lo que se les dice, o para las personas de origen chino que se les asigne la característica de muy trabajadores, o para los cuerpos policiales que tienen mal talante ("mala gaita", vamos).
Estos últimos ejemplos, desde un punto de vista laboral, nos enfrentan a estereotipos que, bien aprovechados por las personas que los sufren, podrían ser transformados en ventajas: el argentino tiene mucha labia y puede venderte hasta un terreno en el polo; la persona ciega tiene un gran sentido del oído; la mujer filipina no es nada exigente y tiene mucha paciencia, etc.

Valoremos hasta que punto en bastantes ocasiones hemos utilizado los diferentes estereotipos sobre nosotros mismos en nuestro beneficio. Dejando de lado cuestiones morales. Pensemos en ello.

Un beso a todas las personas pacientes que me leéis
Anna Sú

jueves, 19 de enero de 2012

¿Es niño o niña?

La pregunta se las trae. ¿O no? En ocasiones creo que se me va la mano en cuanto a ver estereotipos por todos los rincones, pero esto clama al cielo, que dicen los clásicos.
Cuando tuve a mi hija en brazos lo primero que hice es lo que hacen todas las madres primerizas: ir de compras!! Los críos vienen al mundo con panes bajo el brazo, pero no te dicen nada de la ropa que hay que ponerles.

La primera pregunta que te hacen cuando pides alguna prenda como camisetas o pantaloncitos es: ¿es niño o niña? ¡¡¡¡¡Y a ti que te importa!!!!!! (piensas, que no dices, porque tu mama te enseñó educación) Y cuando le preguntas educadamente: ¿porqué? Te responden con cara de "pero que me cuentas, es lógico": es que tengo rosa para niña (o blanquito, ojo) o azul para niño! (imaginar aquí voz de retintín por parte de la dependienta)

Ahí ya no puedo mas y empiezo con aquello de: no si a mi no me importa, tu enseñame lo que tienes y te diré si me gusta uno u otro. Lo de rosa y azul no va conmigo (odio el rosa!!!). Lógicamente, por rebeldía, siempre escogía el azul. Hasta que mi hija empezó a elegir y siempre escoge el rosa!! El poder socializador del entorno es mas poderoso que la manipulación psicológica de una madre, ¡seguro!

Tal vez voy demasiado lejos con el tema rosa y azul, pero siempre he tenido la sensación de que me han empujado a ser cursi desde que nací. Y, si me permitis la aproximación histórica, debéis saber que hasta finales del siglo XIX , principios del XX no había color tradicional diferenciador. Si observamos pinturas anteriores a esta época los niños y niñas siempre van de blanco. En el caso de niños de familias pudientes, o en cuadros del niño Jesús, acostumbran a ir de rosa, todos ¿Que sucedió entonces? Teorías hay de muchos tipos. En algunos casos se argumenta sobre la costumbre a finales del XIX de vestir a los hijos como una copia de los padres: por tanto los niños iban de marinerito (azul) y por contraste se elegiría el rosa para las niñas. Otras teorías hablan de la protección ante males de ojo, pero en este caso el color elegido seria el rojo. Finalmente, una de las últimas teorías hablan de preferencia biológica y se sustentan en un experimento realizado por la Dra. Hurlbert (profesora de neurociencia visual de la Universidad de Newcastle). En un típico experimento con estudiantes de origen europeo y de origen asiático, les hizo elegir preferencia entre parejas de colores. La conclusión era clara: chicos azul, chicas rosa, independientemente del origen del estudiante. A mi personalmente no me convence el estudio como justificativo de preferencia biológica. 

Sea cual sea el motivo de esta elección estereotipada de colores, lo que si es claro es que, como el Papa Noel gordo y rojo, es un invento de hace dos días. Y yo prefiero el color azul!!! 

Un abrazo a tod@s

martes, 17 de enero de 2012

Estereotipos en un vagon de metro

Hoy he estado jugando a un juego. Es curioso porque para mi este juego siempre ha sido muy divertido, y de hecho lo sigue siendo...hipocresías las justas.

Consiste en mirar a los vecinos de viaje en el metro y adivinar como son sus vidas. Puro cotilleo, claro. Y, en general, sus vidas son de lo mas transparentes ante mis ojos: infidelidades, superwomans, mantas y chulos playa variopintos. ¡Como no, también catalogo obreros, banqueros y abuelos sobre explotados por los nietos!
Lo más interesante de esta afición es que la utilizo como ejemplo durante las sesiones que hago sobre competencias de comunicación. Son sesiones dirigidas a descubrir la importancia que tiene nuestra imagen y nuestra comunicación no verbal en la percepción que las otras personas tienen de nosotros. Visto en perspectiva, el tema es: ¿con que estereotipo me vendo mejor?

Ante las personas participantes de las diferentes sesiones justifico mi afición disfrazándola de defecto profesional, pero en realidad lo que hago es poner en marcha mi máquina de caricaturizara de mi ignorancia y, ala! a extender esterotipos por el vagón del metro:
- Joven despeinado y con los ojos enrojecidos (obviamente chico): lógicamente es un claro ejemplo de noche de farra y de alcohol. ¡Esto lo sabe hasta mi madre! (Pobre, seguramente abra tenido noche de guardia y regresa a casa a descansar...)
- En el vagón donde estoy huele a alcohol que tira de espaldas: la conclusión, dando un vistazo al sesentón de mi derecha, con ropa sucia y adormilado, es que, obviamente, es el viejo borracho que se ha colado en el metro para dormir la mona (pero después me fijo mejor y veo delante un cuarentón de pie y de buen ver que viene de tomar el carajillo...y seguramente el pobre viejillo de mi derecha viene de trabajar en la obra.
Y así todo el viaje (tres cuartos de hora para ver al novio cunden mucho).
La realidad es que, por mucho que queramos evitarlo, los esterotipos nos salen como setas, con la mayor naturalidad. El problema aparece si aplicamos estas observaciones estereotipadas a nuestra conducta con los demás, sin hacer un ejercicio de análisis personal de nuestras propias percepciones y juicios de valor.

Un abrazo y hasta la próxima aventura.

sábado, 14 de enero de 2012

¿Qué es gestionar un estereotipo?

Una compañera de trabajo me ha hecho una pregunta que da que pensar: ¿qué es una persona "gestora de estereotipos"? De forma inmediata he visto que ya tenia tema para una nueva entrada.

Si. La pregunta es buena. Yo me etiqueto a mi misma como técnica en gestionar estereotipos, sin dar mas vueltas al concepto, ni buscar definición académica a mi autocategorización profesional. Y lo hago porque la profesión de orientadora socio laboral implica conocer, afrontar y buscar la reelaboración de los diferentes estigmas asignados a las personas y por las personas a través del estereotipo.

Todos y todas sabemos que para vender ropa a adolescentes no acudimos a una persona mayor de 45 ( a veces ni de 30) porque damos por sentado que la persona no tendrá ni idea de lo que a ellos les puede gustar. Todos y todas sabemos que los inmigrantes no saben catalán, por eso les hablamos en castellano sin preguntar (este estereotipo es ampliable a la Guardia Civil, y si no que se lo pregunten a mi madre que siempre les habla en castellano, por si acaso!) Todos y todas sabemos que las mujeres tienen menos capacidad de mandar a un grupo de obreros de la construcción, por eso las contratamos de secretarias. Estereotipos: estigmas que se dan por sentado y que arrastramos de forma continuada a lo largo de nuestra vida personal y laboral!


Así pues, desde mi modesta opinión cualquier persona que se dedique de manera profesional a la orientación laboral, social y/o educativa, tiene que prepararse para identificar las diferentes perspectivas desde las que se contempla la supuesta realidad. Debe estar preparada para identificar que"autoestigmas" lleva incorporadas la persona, cuales de estos estigmas son inducidos por su entorno y que percepción puede tener la empresa sobre los factores estereotípicos que representa la persona candidata.

Por otro lado, y de manera prioritaria, que percepción estereotipada tiene el mismo profesional de atención directa hacia la persona atendida. Este último es uno de los puntos de partida de toda orientación y el que puede sesgar hacia un lado u otro toda la intervención.

Gran parte de las decisiones vitales que tomamos, hacia nosotros o hacia las otras personas, están condicionadas por las percepciones, los estereotipos y los prejuicios asociados que nos acompañan.