Si quieres seguir pensando, sigueme! Pensemos juntos!

martes, 19 de marzo de 2024

Enfermero o Enfermera

 Enfermero o Enfermera.

La profesión de enfermería siempre me ha parecido curiosa. Un montón de veces demuestran saber más que los mismos médicos. Están ahí, como aparte, sin decir nada, día tras día, ayudando a que las cosas salgan bien. Pero el sueldo y el mérito se lo llevan todo los médicos. Menos para mi tío, que es de la antigua escuela, y lleva bombones a todas las enfermeras cuando, después de un nuevo ingreso, sale del hospital. No ganamos para bombones.

Como podéis ver, he dicho enfermería, pero ¿tendría que haber dicho enfermera? No sé. Como dice aquella del Congreso, dejarme que os dé unos datos.


Y ahora me direis, ¿porqué pones enfermeros en el título del gráfico? Pues tiene una sencilla explicación: sale así en el INE, Instituto Nacional de Estadística. Tambien sale sexo y no se matan mucho más.
Volviendo al tema que nos ocupa. ¿No es un poco escandalosa la cifra? Y a eso le sumas todas las mujeres que, sin colegiar ni nada, estan haciendo de enfermeras 24 horas, en las casas de los yayos (si, esas que cobran menos todavia porqué, se supone, que estan durmiendo y comiendo allá mismo)
Así pues, pareciera o pareciese que las mujeres estamos sembradas para cuidar del prójimo. 

Por otro lado, debe ser algo innato, para lo que no hace falta estudiar ni na. Si no, no hay quien entienda porqué hasta el 1915 no se crea el título de enfermera por primera vez en España. 

Y la cosa aún és mas rara. Dentro del grupo de enfermeria estaba la enfermera como tal, que eran todo mujeres, los prácticantes, que casi todos eran hombres y las matronas, que ya no digo nada, ¿verdad? Y donde estudiaba toda esta gente: ellas en escuelas asociadas a los hospitales, ellos en la facultad de medicina. ¡Anda ya!

Dicho todo lo anterior. ¿Creeis que en el sector de la enfermeria se da un sesgo de género causado por los estereotipos que la sociedad nos ha transmitido? Tengo curiosidad por saber que pensais. Os propongo un pequeño ejercicio. Contestarme esta breve encuesta sobre los estereotipos en el sector sanitario, y el jueves os doy los resultados. Os parece?

👉Super encuesta anónima 👈

Gracias por colaborar a hacer un mundo mejor o, como mínimo, reirnos del que tenemos.

jueves, 14 de marzo de 2024

Somos mujeres desde los 4 años

Somos mujeres desde los 4 años. Antes solo somos personas.

La infancia nace limpia de ideas preconcebidas sobre el género. Eso dice la ciencia hace tiempo. Aunque mi madre está convencida de que ella nació con una escoba en la mano y no entiende el porqué yo no la cojo bien. La escoba, quiero decir.

Pero volviendo al tema que hoy nos ocupa. Buscando por la red he encontrado un nuevo estudio (aunque digan ellos mismos que es el primero), en el que parece que lo vuelven a demostrar. 

Os cuelgo el enlace, por si tenéis curiosidad. Realmente es una chapa que viene a decirnos lo de siempre. El estereotipo no nace, se hace. Y parece que se hace a partir de los 4 años. Que curioso. No se que hacemos al cumplir cuatro años. mmm. Bueno, si. Empezar el cole, ¡guau!

Estereotipos en la infancia 

Ahora que me digan cómo lo hago yo, como madre, cuando en el grupo de amigas (yo tengo niña... La de rosa) todas reciben la anoréxica Barbie (sí, la de la zona niñas de la juguetería) en Navidad. ¿Me rebelo e insisto en que ella no, que ella Nancy? ¿La condeno al ostracismo de ser la niña rara? ¿Le como la olla diciendo que ella es especial, y que no haga caso de los comentarios de que su mamá no la quiere, porqué no escucha sus deseos?

No, si los estudios están muy bien, pero, ¿cómo los cambio? 

Ese estudio sí sería un bombazo. Si lo publican, me lo leo seguro. Porque lo de los anuncios y las actividades del cole no funcionan.

¿Qué piensas tu? ¿Ya sabias barrer al nacer?

Dale a comentarios y cuentame. ¿Eres de Barbie o de Nancy?



martes, 12 de marzo de 2024

Ya no vuelvo a pisar la piscina a las 9 de la mañana

Quiero compartir con vosotros una entrada que publiqué hace mil años. Entonces yo tenia 43 años, una niña pequeña y subia a casa por las escaleras. Algunas cosas las cambié porque, sorpresa, me hice mayor.

Piscina municipal de Hospitalet. 9:00 de la mañana, de 2012. Llevo mi bañador, mi horroroso gorrito azul y mis chancletas anti pie de atleta (creo). Escojo pista vacía y decido hacer unos largos. 
Hasta aquí todo perfecto.
Olvidé deciros que no he ido a hacer largos desde hace unos...¿20 años? Vale. Seguramente no será excusa para lo que me sucedió a continuación, y que ha motivado el título de este artículo.
Ahí estaba yo, dando brazadas como podía por mi pista, cuando pasa por mi lado uno de esos yayos jubilados, de mas de 80 años, como una exhalación. Fiu y ¡ya estaba de vuelta!. Mientras yo intento llegar al final de mi primer largo (que largo que es, mare de Deu) el abuelete ya ha ido y venido. Disimulo en un rinconcito que estoy relajándome en el agua y reflexiono en la idea que tengo de lo que ha de ser un abuelete. Si doy un vistazo a mi información social, a la literatura y/o publicidad, a la llamada sabiduría popular que forma parte de mi cultura y de la vuestra (no disimuléis), la cosa no puede estar mas clara. 

Un abuelete es aquella persona mayor, pobrico, que ya no produce nada, que no le interesa ya nada mas que estar tranquilito, inflexible y cabezota, decadente intelectualmente o, según como, pozo de sabiduría adquirida con la experiencia.
Pues ¡va a ser que no!
Esta es la imagen estereotipada que todas las personas tenemos integrada de lo que es o debería ser una persona anciana. Romper con esto implica observar y acceptar las diferentes maneras de envejecer. También implica tener en cuenta que las funciones cognitivas pueden decaer por falta de uso y no necesariamente por edad.
El ser humano no termina su desarrollo psicológico con la vejez. Continua hasta el final con aprendizajes nuevos y adaptación a nuevas circunstancias vitales. Ha quedado ampliamente demostrado que la creencia de que el deterioro físico evidente de la edad siempre vaya acompañada de deterioro en el plano psíquico, es falsa.
Cuando pienso en la vejez siempre me pregunto en que fecha empieza, cual es la edad barrera en la que debes cambiar tu manera de vestir y actuar porque, ¡ahi va! ¡me hice vieja!
Siempre pienso en que mi madre empezó a hacerse vieja a los 55: esta ropa no es adecuada para mi edad; yo ya no puedo hacer lo mismo, si lo sabré yo que ya no tengo edad; hay hija yo ya no estoy para estas cosas. Recuerdo aquí a mi abuela. Recuerdo que tenia unos 80 años cuando me dijo: hija, no puedo darte dinerillo porque tengo que guardarlo para cuando me haga ¡vieja!. Y tenia razón, la mujer tenia mucha razón. Con 98 estaba, no podia casi andar, no salia de casa, pero devoraba libros policíacos a montones con la ayuda de su lupa y entendia perfectamente todo cuanto le pudieras explicar (otra cosa es que quisiera). Mi abuela fue vieja cuando se murió, con 102 años. 
La vejez, como el género, la etnia o el poder adquisitivo, se ve mediatizada por imágenes estereoripadas que pueden conducir a que la propia persona se identifique con ellas y reduzca sus propias posibilidades. Ser viejo no es lo mismo que sentirse viejo. La etiqueta puede proteger pero a la vez limita. No hay que pensar en que puede o no puede hacer una persona vieja. Hay que pensar que puede hacer esa persona en concreto, ahora.

Un abrazo

viernes, 8 de marzo de 2024

El micromachismo es el rey de los estereotipos.

El micromachismo frente al dia de la mujer. ¿Quien gana?


Me levanté con talante positivo, hoy. Así, que he decidido que ya puedo volver a la genial tarea de haceros pensar, y, porque no, opinar. ¿Me acompañais?

Nada mejor para ello que retomar mi blog perdido entre las sabanas de la maternidad.

Hoy es el día de la mujer, por tanto, es mi día, puesto que yo soy mujer. Aquello que los filósofos clásicos llamaban lógica, y que mi madre llama lógica aplastante. ¡Qué mejor día!

Y con esta afirmación sucede una cosa interesante.  Que mañana continuaré siendo mujer. Y pasado y el otro. Digo, creo, no sé. 

Total que hoy saldré en todos los canales de radio y televisión, en todos los portales telemáticos que se precien de estar al día, y en un montón de referencias en prensa escrita (las pocas que quedan, claro).

You can!, dirán. Y todas esas cosas tan in que se dicen en el día de... el día de la acción contra el calentamiento terrestre, el día escolar de la no violencia y la paz, el día de la madre, y del padre, y del pingüino. You can!, o no. Pero de eso ya hablé en una ocasión anterior. 

La cuestión es que mañana, cuando deje de ser el día de la mujer, aunque yo continúe siéndolo, volveremos a lo mismo. 

Pero con tantos días, ¿qué más da un día, más o menos, dedicado a algo peregrino, ¿verdad? 

Así que se me ocurrió que podía compartir este video de YouTube, sobre un tema que parece que nos terminamos de inventar unas cuantas, hace dos días: los micromachismos. 



Y después de ver el video, va una y se pregunta, y ¿eso es tan importante? A ver, si la misma palabra lo dice: micro, micromachismo. Lo que viene siendo pequeño, muy pequeño. ¿Dónde está el problema? La cosa está en que las feministas ya se han vuelto a desubicar, ¿no?

A no ser que hables con las mujeres que lo escuchan día tras día, y que terminan sintiendo que esas palabras son correctas. Se llama subconsciente y te jode el día a día. Aquello de si el río suena, agua lleva. Y eso no sé yo si lo arregla el día de la mujer o el día de la marmota.

Y aquí te lo dejo. Para que pienses y, si te apetece, me digas que piensas.

Seguimos!!

martes, 9 de mayo de 2017

Cuidado con aquella mujer pecadora.


Hoy quería hablar de un tema peliagudo. Seguro que diga lo que diga alguien va terminar quejándose y haciendo algún comentario negativo. Es lo que tiene el tema. 

¡Las putas! Ese es el tema peliagudo, del que todo el mundo sabe mucho y, al parecer, todo el mundo puede hablar con conocimiento de causa.

Las putas son putas. Aquellas que miramos de dos maneras: con recelo y mirando a otro lado, agarrando fuerte al marido, por si las moscas, o con lastima y mirando de hacer volver al lado de las mujeres buenas. Lo que ninguna persona hace es mirar a la puta desde la mirada de la puta, ¿verdad?

Porque si lo hacemos de esa manera podemos ver que tal vez no sea una puta sino una trabajadora sexual.




Si quitamos de la escena la trata de personas, las mafias, el chulo, la explotación sexual...Si quitamos de la escena el delito, nos queda una mujer o hombre que realiza un trabajo. 

La diferencia entra tal vez, o eso dicen las mujeres que defienden su derecho a no ser discriminadas como trabajadoras, APDHA reclama-la-regulacion-del-trabajo-sexual-como-actividad-laboral/, en la concepción que tenemos de la sexualidad.

Volvemos al estereotipo de que ha de ser adecuado sexualmente o no. ¡Curioso! La iglesia católica está en crisis por la caída de vocaciones pero continuamos valorando  MI sexo como algo tabú, secreto y sobre el que cualquiera puede decidir que puedo o no hacer con él. 

Por mi trabajo entro en contacto con frecuencia con personas que ejercen o han ejercido esta ¿profesión? Observo muchas diferencias entre estas personas: las que vienen escapando de la situación de explotación, y por tanto no lo consideran una profesión, y las que durante un tiempo la han ejercido con dignidad y me demandan respeto y reconocimiento.

También entro en contacto con personas que han realizado trabajos que podrían considerarse prostitución, sin tener que meter el sexo por ningún lado. Como dice aquel: "algú ho havia de dir" (alguien tenia que decirlo)

Entre la gente de mi profesión (yo me dedico a la orientación de personas en situación de vulnerabilidad) también existe una visión compleja ante esta situación y es difícil llegar a acuerdos en la intervención social y laboral . Como mujer, como católica, como socialista, como  feminista, como de derechas, como trabajadora social, como educadora social, como psicóloga....como orientadora laboral...Son aproximaciones diferentes a una misma realidad (en mi equipo somos todas mujeres, aunque todas muy diferentes. Es lo que tiene el sector, pero ese es otro tema) 

El problema surge, creo yo, cuando la realidad depende de las gafas con las que la observo. El problema se resuelve cuando nos ponemos las mismas gafas que lleva la persona que tenemos delante. Si la persona ve un problema en su realidad podemos ayudarla dándole recursos. Si la persona no lo ve como un problema...¿quien tiene el problema?

La persona que ejerce la profesión de trabajadora sexual nos pide respeto y que demos valor a lo que hace y a lo que ha aprendido. Es una profesión que dota de competencias y habilidades transversales como cualquier otra.  

Es necesario que nos cambiemos de gafas para observar lo que la persona nos está contando. Si cuando nos habla de su experiencia en lugar de preguntarle lo que piensa y el concepto que tiene de la prostitución, me ruborizo, me avergüenzo y no se tratarla con naturalidad o tiro de estereotipos, esa persona está siendo estigmatizada. 

No es la profesión la que me hace victima sino el estereotipo asociado socialmente que me aplica mi entorno, independientemente de su buena voluntad.

Un saludo a tod@s y espero no haber herido demasiadas susceptibilidades. 

Anna sú

miércoles, 5 de abril de 2017

¡Ya no tienes edad, papa!

¡Paparruchas! Que diría el señor Scrooge, en Canción de Navidad de Dickens.
Eso pensó el autor del histórico récord de velocidad para ciclistas centenarios de la foto.

¡Prejuicio! diría yo.

¿Donde se siente realmente la edad? En los huesos, los triglicéridos y el colesterol, ¿no? Nada parece indicar que tenga que sentirse la edad en la ropa, el peinado o las aficiones. Pues yo digo que si los huesos, los triglicéridos y el colesterol los tengo controlados, ¿porque tengo que pensar en la edad como un limite a mi conducta?

Eso debió pensar Robert Marchand cuando, con 86 años decidió coger de nuevo la bicicleta y hacer kilómetros a toda velocidad...hasta ahora, con 105 años.




Cualquier momento es bueno para cambiar de camino, porque siempre hay camino por delante hasta que se apaga el motor.
Los prejuicios que arrastramos relacionados con la edad nos hace escuchar mal a nuestro cuerpo. Justificar el no salir de paseo con las amigas porque tengo artrosis hace que tenga mas artrosis. Como ejemplo el sr. Marchand, al que no le dolían las piernas sino los brazos, porque tiene artrosis.
La ciencia lo demuestra con claridad de manera reiterada. No es el cuerpo el que falla primero, es la actitud con la que tratamos al cuerpo.

Así que la próxima vez que tu hijo/a o tu hermano/a pequeño te diga que no tienes edad para hacer algo, comprueba tus triglicéridos, tu colesterol y tu ritmo cardíaco, y si no están por los suelos y te aguantas de pie, sal corriendo de casa antes de que tu familia te contagie "su vejez".

Un beso a todos por seguirme.
Seria muy bonito si me diérais vuestra opinión en los comentarios del blog.

Anna Sú

domingo, 2 de abril de 2017

¿Seguro que esa mujer es marroquí?

Trabajo día a día con personas de orígenes socioculturales y étnicos diversos, desde hace ya tantos años que empiezo a olvidar el primero. Así que la gente que me conoce tiende a sentir curiosidad, me preguntan sobre ellas y se responden a sus propias preguntas usando estereotipos muy extendidos. ¿Pà qué? ¿Pa que me preguntan ná? ¡Si tienen ya sus propias respuestas!

A pesar de ello, y de terminar algunas cenas de amigos entre pequeños o grandes rifirrafes, no puedo evitar el intento de romper con esas ideas preconcebidas, planteando objeciones como las que ya expliqué hablando de los argentinos hará ya unos añitos. ¿Puedes diferenciar físicamente a una persona de Paquistan de una de Marruecos? ¿o de un indú? ¿o incluso un indú de un sij (si no lleva puesto su turbante)?
¡Porque ya te digo que yo no puedo! ¡No puedo diferenciar un gallego de un catalán si no abren la boca!

Pero la calle si puede.
Es curioso pero la gente te va haciendo comentarios de apariencia inocente como "ves al paqui de la esquina que seguro tiene cargador de móvil" Y cuando llegas resulta que no es paqui sino indú, o catalan. Pero la fama de tiendas baratas y de baja calidad se la lleva el paqui, por tanto seguirán enviándote al paqui. Pero cuidado no te confundas en una comida familiar y le otorgues orígenes sevillanos a tu cuñada. Rápidamente té responderá que ella es cordobesa, casi na! A todo el mundo nos gusta que se reconozca con orgullo nuestro origen, por aquello del endogrupo y la sensación de pertenencia que ello da.




Si os pongo la fotografía de Miss Mundo Árabe 2007, y quitamos las bandas de las chicas, ¿alguien me puede buscar las 7 diferencias? Exceptuando a una de ellas, que va mas tapada, el resto son igualitas a las chicas no árabes, hasta en la pose. No voy a entrar en si es o no sexista el tema de las misses, pero sirve como ejemplo para lo que pretendía exponer.
Si no somos capaces de diferenciar los orígenes de los otros, de diferenciarnos nosotros de los demás, sin preguntar o escucharles hablar ¿como podemos juzgar las conductas de la gente en función de ese mismo origen?
¿Cuantos paquistaníes conoces? ¿cuantos marroquíes? ¿cuantos suecos? y ¿cuantos rusos? 
Pues ese es el grado de conocimiento que puede ayudarte a valorar si tu percepción hacia ellos es un prejuicio o un conocimiento real.

Gracias por seguirme
Anna sú